jueves, 18 de diciembre de 2008

Muchas vidas, muchos maestros

Muchas vidas, muchos maestros

portada libro muchas vidas muchos maestros
Libro muchas vidas muchos maestros
En esta entrada quise detenerme en el estudio de la psicología para hablar de un libro que tiene gran influencia en los psicólogos y psiquiatras no tanto por su contenido (interesante) sino por su popularidad a nivel mundial.

Brian Weiss es el autor de este afamado best seller, pero quien es Brian Weiss?
Es un psiquiatra estadounidense graduado de yale y columbia que nunca creyó en la hipnosis, entonces ¿cómo este psiquiatra terminó no sólo creyendo en la hipnosis como terapia a sus pacientes sino en la controversial teoría de la reencarnación? .Eso es exactamente lo que nos cuenta este libro que a mí en lo particular me pareció muy bueno e interesante.

Empieza relatando la historia de Catherine su paciente, sus ansiedades y temores. Poco a poco Weiss nos va metiendo en su consultorio y la vida de Catherine, empezamos a descubrir el origen de sus temores y ansiedades que para sorpresa de todos resultan tener su raíz en episodios traumáticos de “vidas pasadas” . Por medio de la hipnosis Catherine se transportó a “vidas pasadas” incluso llegando a ver lo que hay después de la luz cuando uno muere, habló con maestros que le preguntaban qué había aprendido en la vida que concluía y qué tenía que mejorar para la siguiente. Asombroso. Y más sorprendente es que Catherine va adquiriendo habilidades psíquicas además de ser el medio de comunicación entre Weiss y los maestros.

El libro termina con recomendaciones dadas por los maestros a Weiss y que él tiene que transmitir a sus colegas. Y dejando un no sé qué que te deja pensando sobre tu vida, simplemente invita a reflexionar.

El problema es que este tema de la reencarnación es muy delicado y no todo el mundo lo acepta, yo en lo particular discierno de algunas de sus teorías pero comulgo con otras. Siendo un tema tan complicado y que toca tantas sensibilidades y creencias de las personas es muy difícil opinar de forma objetiva, pero lo intentaré.

Yo pienso que las posibilidades están dadas para cualquier cosa en el mundo, el simple hecho de ver nuestro universo y saber que no tiene fin y que no sabemos de donde vino y si vino de un ser superior ¿Quién creó a ese ser superior? Entonces todo es posible. No podemos cerrarnos y pensar que nada es posible sólo porque científica o religiosamente no es comprobable, yo no creo mucho en las teorías de la reencarnación porque necesito vivirlo para creerlo; pero no me parece que deba descalificarlo por eso. La reencarnación puede ser tan posible como la internet. Piensen nada mas en la internet ¿de dónde vino? ¿Cómo funciona? ¿Cómo se transmite la información? ¿Cómo un pedazo de cable puede llevarme tanta información? Y ¿Cómo una caja la puede procesar para luego mostrármela por otra caja? y para rematar puedo controlar eso.

Y si se preguntan qué tiene que ver esto con la psicología, pues es muy sencillo estamos hablando de la mente humana y lo que ella es capaz de hacer, y deja mucho que pensar sobre las terapias hipnóticas y sus resultados. Además la literatura está muy ligada a la psicología.

en un futuro yo como psicólogo que espero ser, podría encontrarme con un caso parecido y no sabré que hacer a menos que me empape bien de este tipo de cosas y así sabré como reaccionar o al menos eso pienso yo.
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Historia de la Psicología

Historia de la Psicología

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Logo de Psicología verde

El ser humano siempre ha tenido la necesidad de conocerse a sí mismo, de comprender lo que siente, lo que piensa y lo que lo rodea. Desde los tiempos más antiguos ha observado el mundo con curiosidad, buscando explicaciones para cada fenómeno natural, social o personal. Esa búsqueda constante lo llevó a crear métodos de estudio para casi todo lo que experimenta: de ahí nacieron las ciencias. Y la mente humana, por supuesto, no podía quedar fuera de esa inquietud universal. Así nace la psicología: como un intento por entender científicamente el alma, la conducta y los procesos mentales.

El término “psicología” proviene del griego: psyche, que significa “alma” o “mente”, y logos, que puede traducirse como “tratado”, “conocimiento” o “estudio”. En los primeros tiempos, el alma se consideraba una entidad espiritual que habitaba en el cuerpo y guiaba las acciones. Por eso, cuando se hablaba del estudio del alma, en realidad se hacía referencia a lo que hoy conocemos como mente. Como bien afirman Papalia, Wendkos y Duskin (2005), “la psicología comenzó como una rama de la filosofía, cuando los primeros pensadores se preguntaban sobre la naturaleza del alma y su relación con el cuerpo” (Desarrollo humano, p. 35).

La psicología como disciplina tiene raíces profundas en dos campos distintos pero complementarios: la filosofía (que reflexiona sobre la mente, la moral y la existencia) y la fisiología (que estudia el cuerpo y su funcionamiento). Esta combinación se convirtió en el terreno fértil donde germinaría la psicología moderna. Fue el alemán Wilhelm Wundt quien marcó el punto de partida formal cuando, en 1874, fundó el primer laboratorio experimental de psicología en Leipzig. Este evento es considerado por muchos historiadores como el nacimiento oficial de la psicología como ciencia independiente.

Wundt se centró en estudiar los procesos mentales a través de la introspección controlada, intentando observar y analizar las sensaciones, percepciones y emociones básicas. Como se indica en el libro Historia de la psicología de Thomas Leahey (2004), “Wundt no solo institucionalizó la psicología, sino que también dio forma a una nueva forma de mirar el pensamiento humano: como objeto de observación sistemática” (p. 112).

A lo largo del siglo XX surgieron múltiples corrientes del pensamiento psicológico que ofrecieron respuestas distintas sobre cómo funciona la mente. El conductismo, impulsado por John B. Watson y más tarde por B.F. Skinner, propuso que la psicología debía limitarse al estudio de la conducta observable, dejando de lado la introspección. Para ellos, el comportamiento podía ser condicionado, aprendido y modificado con estímulos adecuados. Como escribió Skinner en Más allá de la libertad y la dignidad (1971), “la conducta no es producto de la voluntad interna, sino de las consecuencias que la siguen”.

En contraste, los psicólogos de la Gestalt propusieron que la mente percibe los estímulos como un todo, no como la suma de partes. Desde esta perspectiva, se interesaron en cómo el cerebro organiza la información visual, auditiva y emocional. “El todo es diferente a la suma de sus partes” fue su principio base. Por su parte, el psicoanálisis, desarrollado por Sigmund Freud, revolucionó la forma de comprender al ser humano, enfocándose en el inconsciente, los conflictos internos, los sueños y la sexualidad reprimida.

Además de estas corrientes, surgieron otras como la psicología humanista, representada por Carl Rogers y Abraham Maslow, que puso el foco en el potencial humano, la libertad personal y la autorrealización. Esta perspectiva trajo una visión más optimista de la naturaleza humana, en contraposición con los enfoques mecanicistas del conductismo o los aspectos conflictivos del psicoanálisis.

Con el avance de la tecnología, surgieron nuevas ramas como la psicología cognitiva, que estudia cómo pensamos, recordamos, resolvemos problemas y tomamos decisiones. Esta corriente retomó el interés por los procesos mentales internos, pero apoyándose en métodos científicos rigurosos. A su vez, el desarrollo de las neurociencias abrió paso a una comprensión más profunda de la relación entre mente y cerebro, consolidando la neuropsicología como un campo fundamental.

Hoy en día, la psicología se aplica en múltiples áreas: educación, salud mental, trabajo, deporte, marketing, derechos humanos, desarrollo comunitario, entre muchas otras. La psicología contemporánea ya no es una sola, sino una red de enfoques y herramientas que siguen evolucionando para adaptarse a una sociedad cambiante, con nuevos desafíos y formas de relacionarnos.

En futuras entradas, hablaré con más detalle sobre cada una de estas corrientes: desde el conductismo hasta la psicología positiva. También compartiré análisis de autores, casos famosos, reflexiones personales y experiencias como estudiante. La idea es construir un espacio para pensar la psicología en presente, pero sin olvidar su historia.

Por Jorge

Hasta luego...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La función de este blog

La función de este blog




















Este blog tiene como finalidad plasmar mis ideas sobre la psicología, disciplina que estudio con curiosidad y compromiso. También busco compartir información útil y accesible sobre los temas que voy aprendiendo en la universidad, pensando en todas las personas que lleguen hasta aquí por interés, casualidad o incluso buscando respuestas. No pretendo dar clases ni sentar cátedra, pero sí generar un espacio donde podamos pensar juntos, desde diferentes puntos de vista, sobre esta ciencia tan amplia y fascinante.

Uno de los aspectos que más me atrae de la psicología es su conexión con la vida diaria. Todo lo que leemos en clase sobre teorías, enfoques, autores o modelos tiene su eco en la manera en que nos relacionamos con los demás, en cómo entendemos el mundo y en cómo nos entendemos a nosotros mismos. Por eso este blog no será solamente un espacio de datos, fechas o definiciones. Aquí quiero también reflexionar, cuestionar y debatir sobre lo que significa estudiar psicología en medio de una sociedad que, más que nunca, necesita comprenderse a sí misma.

La idea es que este blog sea un punto de encuentro: entre lo que aprendo en la universidad y lo que observo fuera de ella, entre los libros y la calle, entre la teoría y la práctica, entre lo que sé y lo que todavía no sé. No importa si eres estudiante como yo, profesional, curioso o simplemente alguien que se topó con estas líneas: estás invitado(a) a opinar, disentir o aportar tu mirada sobre los temas que aquí se compartan.

En próximas entradas hablaré sobre la evolución de la psicología como ciencia, su historia y sus ramas principales. También escribiré sobre corrientes como el conductismo, el psicoanálisis (con todo lo que tiene de polémico y provocador), el cognitivismo, y otras formas de pensar la mente humana. Mi intención es abrir debates, más que cerrarlos. Por eso, si lees algo con lo que no estás de acuerdo, te invito a que lo digas. Si algo te parece interesante o te despierta una pregunta, también quiero leerlo.

Creo firmemente que la psicología no debe quedarse encerrada en los salones de clase o en libros técnicos. Tiene una función social urgente: ayudarnos a comprender el malestar, la violencia, los vínculos, las emociones, la ansiedad colectiva y los desafíos que nos impone este mundo convulsionado. Por eso, aunque este blog tenga un enfoque académico, no será un espacio frío ni distante, sino cercano, con ejemplos reales y con un lenguaje que todos podamos entender.

También me interesa explorar las tensiones entre las diferentes corrientes de la psicología, sin casarme con ninguna pero aprendiendo de todas. Hay quienes se sienten más afines al psicoanálisis, otros al enfoque conductual, otros a las neurociencias. Yo, por ahora, estoy en proceso de descubrir qué me resuena más, y precisamente por eso quiero escribir: para pensar escribiendo y escribir mientras aprendo.

Quizás, más adelante, pueda invitar a otras personas a publicar aquí. Profesores, compañeros, lectores... Este espacio está abierto a crecer si hay respeto, argumentos y ganas de compartir. Porque una de las cosas que más valoro en el estudio de la psicología es la posibilidad de escuchar distintas voces sin necesidad de imponer una sola verdad.

Así que eso: bienvenido(a) si estás leyendo esto. Ojalá encuentres aquí algo que te haga pensar o que te acompañe en tu propio proceso. No soy experto, solo alguien que quiere entender mejor la mente humana… y qué mejor manera de hacerlo que compartiéndolo con otros.

Hasta pronto...

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